Ahora que no estás
el dolor deja paso a una antigua tristeza,
va cayendo la noche,
nadie llama a mi puerta,
y me duerme el silencio como una madre buena.
31/10/10
21/10/10
Ví que ese no contentarse con nada en el universo, con no significar nada en el universo, no era un simple capricho mío sino una exigencia íntima de mi ser ue rechazaba un ser sin sentido y que por lo tanto afirmaba que en el mundo y frente al mundo, yo debía tener individualemente un sentido al que yo mismo no podía renunciar, que yo NO DEBÍA SER UN FRACASO SIN SENTIDO, sino que debía llegar a la satisfacción de mi indigencia, que era la plenitud de exigencia que llenara el vacío de ser que en mi soledad sentía.
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